La devastadora experiencia que fue velar a su hija Paula, en coma a lo largo de casi un año, llevó a Isabel Allende a encerrarse en sí misma, a solas con el dolor. Pero, de repente, una noche soñó que se tiraba a una piscina repleta de salsa, y a la noche siguiente imaginó que se comía a Antonio Banderas, enrollado en una tortilla mexicana y sazonado con guacamole. Entonces comprendió que había terminado el duelo. Tomando como enseña el apetito y el sexo ("ambos preservan y propagan las especie, provocan los cantos y las guerras"), este libro es una desenfadada recopilación de consejos para retener a un amante y una oda muy personal a la sensualidad.De como los sueños nos revelan y nos anuncian lo que va a pasar los más oscuros deseos y lo que no nos atrevemos a ver...empezando por el título ya es apetitoso leerlo, disfrutádlo.



2 comentarios:
Prometo leerlo....que buena pinta...Antonio banderas...mmmm..pa´comerselo, ella muy bien lo sabía...jajajja..buena recomendación.
Yo me sumo a la lectura de este seguro que fascinante relato.
Me encanta ver la fuerza que toda lectura puede ejercer sobre toda persona... un beso
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