a hablar aprendemos de pequeños, unos mejor, y otros peor. Lo que no nos enseñan, es a cómo se debe hablar, y es que el instrumento más afilado que existe en este mundo es sin duda la lengua. Desde los malos entendidos hasta los deslices freudianos....hay un sin fin de situaciones tirantes, embarazosas, crispantes y en definitiva no deseable, en las que nos vemos envueltos por culpa de nuestras palabras, por culpa de malos entendidos en los que nos metemos sin habernos dado apenas cuenta, precisamente porque hablamos....por hablar, porque no se tiene en cuenta tampoco, cómo va a ser recibido nuestro mensaje por el receptor, y es que no es tan importante pensar en como expresar nuestro mensaje, si no en cómo va a ser recibido, el público, el canal, y su finalidad.
Gente que habla demasiado hay mucha, frustrados que no admiten fallos en propia persona y se dedican a buscarlos en los demás, en cuanto a estos últimos, lo único que pueden despertar en nosotros es pena, ya que son tan desgraciados que su fin último es ver la paja en el ojo ajeno para regocijarse en su "falsa verdad". Aunque con ellos hay que tener más cautela que otra cosa, ya que pueden dar la impresión de ser personas afables, amables, serviciales e incluso, en algunas ocasiones buenas, aunque siempre se les acaba identificando.
Hablar es fácil, hacerse comprender es lo complicado. Hablemos menos y actuemos más, ya que, para hablar por hablar, siempre están esos necios que lo único que pueden hacer, es hablar de su propia desgracia, utilizando al de al lado como sujeto de su represión.
Gente que habla demasiado hay mucha, frustrados que no admiten fallos en propia persona y se dedican a buscarlos en los demás, en cuanto a estos últimos, lo único que pueden despertar en nosotros es pena, ya que son tan desgraciados que su fin último es ver la paja en el ojo ajeno para regocijarse en su "falsa verdad". Aunque con ellos hay que tener más cautela que otra cosa, ya que pueden dar la impresión de ser personas afables, amables, serviciales e incluso, en algunas ocasiones buenas, aunque siempre se les acaba identificando.
Hablar es fácil, hacerse comprender es lo complicado. Hablemos menos y actuemos más, ya que, para hablar por hablar, siempre están esos necios que lo único que pueden hacer, es hablar de su propia desgracia, utilizando al de al lado como sujeto de su represión.
Las palabras son los intrumentos que tenemos para relacionarnos, eso no lo podemos elegir, nos lo han dado hecho, pero sí que podemos elegir cómo utilizarlas, hagámoslo bien....



1 comentario:
El hablar como el pensar siempre se ha dicho que es gratis y como es gratis y no cuesta un duro hablemos!! eso si, hablemos bien y hagamonos entender..estupido es el que habla por hablar...sin pensar.
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